¿Buscas adelgazar tras la Navidad? Por qué el "todo o nada" es tu peor enemigo.

 

 


 

Las luces se apagan, el roscón se termina y, de repente, llega la prisa. Miramos el calendario, nos probamos los vaqueros y tomamos una decisión radical: "A partir de mañana, gimnasio todos los días y nada de comer".

Es tentador pensar que para compensar los excesos de diciembre necesitamos medidas extremas en enero. Sin embargo, si intentas recuperar en una semana lo que tomó un mes (o más) ganar, lo más probable es que acabes en el sofá con una lesión o tirando la toalla antes de febrero.

Aquí te cuento por qué frenar un poco es, irónicamente, la forma más rápida de ver resultados.


1. Tu cuerpo no es una cuenta bancaria

Mucha gente ve el ejercicio como una forma de "pagar" por lo comido. El problema de esta mentalidad es que:

  • Genera una relación tóxica con el deporte (lo ves como un castigo).

  • Ignora que el cuerpo necesita energía para recuperarse.

  • Si el déficit calórico es demasiado agresivo y el ejercicio demasiado intenso, tu metabolismo puede ralentizarse para ahorrar energía.

2. El riesgo de la "Lesión de Enero"

Si has estado un mes con menos actividad y más comida procesada, tus tendones, articulaciones y músculos no están listos para una sesión de Crossfit de alta intensidad de 0 a 100.

  • El sobreentrenamiento eleva el cortisol (la hormona del estrés), que curiosamente favorece la retención de líquidos y la acumulación de grasa abdominal.

3. La trampa de la fatiga extrema

Si terminas cada entrenamiento destruido, tu "NEAT" (la actividad física que haces fuera del gimnasio, como caminar o limpiar) bajará drásticamente. Te pasarás el resto del día sentado porque no puedes más. Al final, quemas menos calorías en total que si hubieras hecho un entrenamiento moderado y te mantuvieras activo el resto del día.


Cómo hacerlo bien (y que dure)

Para perder peso de forma efectiva y sin efecto rebote, aplica la regla de las 3 "P":

  1. Progresión: Empieza con 3 días a la semana. Deja que tu cuerpo se adapte.

  2. Paciencia: El peso que ganas en Navidad es, en gran parte, inflamación y retención de líquidos. Se irá solo si vuelves a tus buenos hábitos, no necesitas "quemarlo" todo en una tarde.

  3. Prioridad a la fuerza: No te limites a hacer horas de cardio. El entrenamiento de fuerza mantiene tu músculo activo, lo que te ayuda a quemar más calorías incluso cuando estás durmiendo.

Recuerda: No se trata de ser perfecto durante dos semanas, sino de ser constante durante todo el año. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

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