Espirulina

¿Qué es la espirulina y por qué es un superalimento?

La espirulina es una microalga de color azul verdoso que crece en aguas alcalinas y que se consume desde hace siglos por algunas culturas, como los aztecas o los kanembus. Su nombre se debe a su forma espiralada, que se puede observar al microscopio.

La espirulina es considerada un superalimento por su elevado valor nutricional y sus múltiples beneficios para la salud. Contiene entre un 65 y un 71% de proteínas de alta calidad y fácil absorción, que aportan todos los aminoácidos esenciales. Además, es rica en vitaminas (sobre todo del grupo B), minerales (como hierro, calcio, magnesio, zinc o selenio), ácidos grasos esenciales (como el omega-3 y el omega-6), clorofila, ficocianina, antioxidantes y otros compuestos bioactivos.

La espirulina tiene propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, inmunomoduladoras, depurativas, regeneradoras y energizantes, entre otras. Por eso, se le atribuyen diversos efectos positivos para la salud, que vamos a ver a continuación.

¿Qué beneficios tiene la espirulina para la salud?

La espirulina puede ayudar a mejorar la salud de diferentes formas, según diversos estudios científicos. Estos son algunos de los beneficios que se le han demostrado:

  • Previene y trata la anemia. La espirulina es una fuente de hierro, un mineral esencial para la producción de hemoglobina, que es un componente de los glóbulos rojos en la sangre. Al consumir espirulina, se favorece el aumento de los niveles de hemoglobina en sangre, lo que ayuda a prevenir y tratar la anemia. 
  • Fortalece el sistema inmunitario. La espirulina tiene un efecto modulador sobre el sistema inmune, lo que significa que lo equilibra y lo potencia. Al consumir espirulina, se incrementa la producción de anticuerpos y citoquinas, que son sustancias que ayudan a combatir las infecciones y las enfermedades.
  • Mejora la salud cardiovascular. La espirulina puede ayudar a prevenir y mejorar las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión, la aterosclerosis, el infarto o el accidente cerebrovascular. Esto se debe a que la espirulina tiene un efecto hipolipemiante, es decir, que reduce los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, y un efecto hipotensor, es decir, que baja la presión arterial. Además, la espirulina tiene un efecto antiagregante plaquetario, lo que evita la formación de coágulos que puedan obstruir los vasos sanguíneos .
  • Favorece la pérdida de peso. La espirulina puede ser un buen aliado para las personas que quieren adelgazar, ya que tiene un efecto saciante, que reduce el apetito y el consumo de alimentos. Además, la espirulina es baja en calorías y tiene un alto contenido en proteínas, que aceleran el metabolismo y favorecen la quema de grasas. También contiene ácido gamma-linolénico, un ácido graso que ayuda a reducir la inflamación y la retención de líquidos .
  • Mejora la salud ocular. La espirulina es una fuente de provitamina A y zeaxantina, dos compuestos que son esenciales para la función y la protección de la retina, que es la parte del ojo que capta la luz. Al consumir espirulina, se puede mejorar la visión en casos de degeneración macular, ceguera nocturna o cataratas, entre otras afecciones oculares .
  • Mejora la salud de la piel, el cabello y las uñas. La espirulina tiene un efecto nutritivo y antioxidante sobre la piel, el cabello y las uñas, lo que se traduce en una mayor hidratación, elasticidad, firmeza y luminosidad. Al consumir espirulina, se aportan proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales que ayudan a reparar, regenerar y proteger los tejidos. Además, la espirulina tiene un efecto antiinflamatorio y antibacteriano, que puede ayudar a prevenir y tratar el acné, la dermatitis, la psoriasis o la alopecia, entre otros problemas .
  • Mejora el rendimiento físico y mental. La espirulina es un alimento que aporta energía y vitalidad, tanto a nivel físico como mental. Al consumir espirulina, se mejora la resistencia, la fuerza, la recuperación y la prevención de lesiones en los deportistas, gracias a su alto contenido en proteínas, antioxidantes, minerales y ácidos grasos esenciales . A nivel mental, la espirulina mejora la concentración, la memoria, el aprendizaje y el estado de ánimo, gracias a su aporte de vitaminas del grupo B, magnesio, hierro y ácido fenilalanino, que son sustancias que intervienen en la producción de neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina .

¿Cómo se consume la espirulina?

La espirulina se puede encontrar en diferentes formatos, como polvo, cápsulas, comprimidos o perlas. La forma más común de consumirla es en polvo, ya que se puede añadir fácilmente a los batidos, los zumos, las sopas, las ensaladas o los yogures. También se puede tomar en cápsulas o comprimidos, con un poco de agua, antes o después de las comidas.

La dosis recomendada de espirulina varía según el objetivo, el estado de salud y la tolerancia de cada persona, pero en general se aconseja empezar con una cantidad pequeña (entre 1 y 3 gramos al día) e ir aumentando progresivamente hasta llegar a una dosis óptima (entre 5 y 10 gramos al día). No se recomienda superar los 15 gramos al día, ya que podría causar efectos adversos.

Es importante elegir una espirulina de buena calidad, que provenga de fuentes limpias y controladas, que no contenga aditivos, conservantes ni metales pesados, y que tenga un certificado ecológico. También es aconsejable consultar con un profesional de la salud antes de consumir espirulina, especialmente si se tiene alguna enfermedad, se está embarazada o se está tomando algún medicamento.

¿Qué contraindicaciones y efectos secundarios tiene la espirulina?

La espirulina es un alimento seguro y bien tolerado por la mayoría de las personas, siempre que se consuma con moderación y siguiendo las recomendaciones. Sin embargo, en algunos casos puede tener contraindicaciones o efectos secundarios, que se deben tener en cuenta.

Las contraindicaciones de la espirulina son las siguientes:

  • Alergia. Algunas personas pueden ser alérgicas a la espirulina o a alguno de sus componentes, lo que puede provocar reacciones como urticaria, picor, erupción, hinchazón, dificultad para respirar o anafilaxia. Si se sospecha de una.

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