Los beneficios de la granada para la salud
La granada es una fruta originaria de Asia, que se ha cultivado y consumido desde la antigüedad en diversas regiones del mundo. Su aspecto exterior es de un bulbo de color rojo o amarillento, que alberga en su interior cientos de semillas o arilos, de textura carnosa y jugosa, y de sabor agridulce. Estas semillas son la parte comestible de la fruta, y se pueden consumir solas, en zumos, ensaladas, postres, o incluso como condimento.
La granada tiene un alto valor nutricional, ya que aporta fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Entre sus componentes destacan la vitamina C, la vitamina K, el ácido fólico, el potasio, el hierro, el calcio, el magnesio y el zinc. Además, contiene compuestos fenólicos, como los taninos, las antocianinas, los elagitaninos y los ácidos grasos poliinsaturados, que le confieren propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, anticancerígenas y cardioprotectoras.
A continuación, te presentamos algunos de los beneficios que la granada puede aportar a tu salud, según la evidencia científica.
1. Fortalece el sistema inmunológico
La granada es una fuente de vitamina C, que es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. La vitamina C ayuda a estimular la producción de glóbulos blancos, que son las células encargadas de defender al organismo de las infecciones y los agentes patógenos. Además, la vitamina C tiene un efecto antioxidante, que protege a las células del daño causado por los radicales libres, que son moléculas inestables que se generan por el estrés, la contaminación, el tabaco, o el envejecimiento.
Según un estudio realizado en 2013, el consumo de zumo de granada durante dos semanas aumentó los niveles de vitamina C en sangre, y mejoró la actividad de las células asesinas naturales, que son un tipo de glóbulos blancos que eliminan las células infectadas o tumorales.
2. Protege la salud cardiovascular
La granada tiene un efecto beneficioso sobre la salud del corazón y los vasos sanguíneos, ya que ayuda a prevenir y combatir algunas de las principales enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión, la aterosclerosis, el infarto o el ictus.
Esto se debe a que la granada contiene antioxidantes, como los polifenoles, que mejoran la función del endotelio, que es la capa de células que recubre el interior de las arterias. El endotelio es responsable de regular el tono vascular, es decir, la capacidad de las arterias de dilatarse o contraerse según las necesidades del organismo. Cuando el endotelio se daña, se produce una disfunción endotelial, que favorece la formación de placas de colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias, lo que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de trombosis.
Los antioxidantes de la granada también ayudan a reducir los niveles de colesterol malo (LDL) y a aumentar los niveles de colesterol bueno (HDL), lo que mejora el perfil lipídico y previene la oxidación del colesterol, que es un factor que contribuye a la aterosclerosis. Asimismo, la granada tiene un efecto hipotensor, es decir, que baja la presión arterial, lo que alivia la carga del corazón y previene el daño vascular.
Según un metaanálisis realizado en 2016, el consumo de zumo de granada durante más de dos semanas redujo significativamente la presión arterial sistólica y diastólica, así como los niveles de colesterol total y LDL.
3. Previene y combate el cáncer
La granada tiene propiedades anticancerígenas, que se deben a su contenido en elagitaninos, que son unos compuestos fenólicos que se encuentran en las semillas de la fruta. Los elagitaninos son capaces de inhibir la proliferación, la invasión y la angiogénesis de las células tumorales, así como de inducir la apoptosis, que es la muerte programada de las células dañadas.
Los elagitaninos también se metabolizan en el intestino, dando lugar a unos compuestos llamados urolitinas, que tienen una mayor biodisponibilidad y una mayor capacidad de penetrar en las células. Las urolitinas también tienen efectos anticancerígenos, ya que modulan la expresión de genes y proteínas relacionados con el ciclo celular, la inflamación, el estrés oxidativo y la señalización celular.
La granada ha demostrado tener una actividad preventiva y terapéutica frente a diversos tipos de cáncer, como el de próstata, el de mama, el de colon, el de piel, el de pulmón o el de ovario. Según un estudio realizado en 2006, el consumo de zumo de granada durante dos años prolongó el tiempo de duplicación del antígeno prostático específico (PSA), que es un marcador del cáncer de próstata, en pacientes que habían sido tratados con cirugía o radioterapia
4. Mejora la salud digestiva
La granada tiene un efecto beneficioso sobre la salud del aparato digestivo, ya que ayuda a prevenir y tratar algunas alteraciones gastrointestinales, como la diarrea, el estreñimiento, la gastritis, la úlcera, el síndrome del intestino irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal.
Esto se debe a que la granada tiene propiedades astringentes, que reducen la secreción de líquidos y moco en el intestino, lo que alivia la diarrea y la inflamación. Además, la granada tiene propiedades antimicrobianas, que combaten las infecciones causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos, que pueden provocar diarrea, dolor abdominal, fiebre o sangrado. La granada también tiene propiedades cicatrizantes, que favorecen la regeneración de la mucosa gástrica e intestinal, lo que previene y cura las úlceras.
Por otro lado, la granada aporta fibra, que mejora el tránsito intestinal y previene el estreñimiento. La fibra también tiene un efecto prebiótico, es decir, que estimula el crecimiento de la flora intestinal beneficiosa, que contribuye a la digestión, la absorción de nutrientes, la síntesis de vitaminas y la defensa frente a los patógenos.
Según un estudio realizado en 2014, el consumo de extracto de granada durante ocho semanas mejoró significativamente los síntomas y la calidad de vida de los pacientes con colitis ulcerosa, que es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal.
5. Protege la salud cerebral
La granada tiene un efecto positivo sobre la salud del cerebro, ya que ayuda a prevenir y retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y a algunas enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer o el párkinson.
Esto se debe a que la granada contiene antioxidantes, como los polifenoles, que protegen a las neuronas del estrés oxidativo, que es uno de los principales factores que contribuyen al daño neuronal y a la pérdida de memoria. Los antioxidantes de la granada también tienen un efecto antiinflamatorio, que reduce la producción de citocinas proinflamatorias, que son unas moléculas que se liberan en respuesta a una agresión o una infección, y que pueden causar inflamación y muerte neuronal.
Además, la granada tiene un efecto neuroprotector, que impide la formación y la agregación de proteínas anormales, como la beta-amiloide o la alfa-sinucleína, que se acumulan en el cerebro de los pacientes con alzhéimer o párkinson.